viernes, 5 de agosto de 2016
viernes, 1 de julio de 2016
domingo, 26 de junio de 2016
Cuentagotas
Desde que en esta casa no se puede llorar más que en la regadera, me baño hasta cinco veces al día, no hay cosa que detenga las lagrimas, no hay truco que impida el espasmo que precede al llanto.
Aprovecho la lluvia, el shampoo en los ojos, los truenos, la noche, los lentes, el sol, la basurita que trajo el viento y todo lo que lastima la sensibilidad de los ojos... y de eso me aprovecho, y de eso se trata, de todo lo que oculte la forma en que poco a poco me deshabitas...
sábado, 11 de junio de 2016
Despertar no es abrir los ojos
No es fácil comenzar mi día, algunos lo dan por hecho cuando taza de café en mano; sin embargo, para poder comenzar mi día como ustedes, -antes del café-, tuve que enfrentar una breve batalla con la alarma y por supuesto, ganarle; ya con los ojos abiertos y consciente de mi despertar, vuelvo a revisar el teléfono y sólo da cuenta de que el mundo va igual así me hubiese despertado antes o después, o incluso si no lo hubiera hecho.
sábado, 4 de junio de 2016
martes, 31 de mayo de 2016
miércoles, 11 de mayo de 2016
11:11 11
11:11 del día 11 estaba justamente dos meses después ahí, sobre la calle, abordo de su auto, yo, sobre la cochera, abordo del mío, me percaté de su presencia, bajé y volteé a verlo, su rostro tenía expresión neutra, bajé una caja y volteé a verlo otra vez, su rostro mantuvo aquella expresión, busqué las llaves y no evite voltear a verlo nuevamente, su rostro parecía no tener más expresión; yo era repetición de movimientos y él la estática.
Todavía estoy tratando de descifrar y de creer en ese encuentro, de creer en la casualidad y el destino, ¿para qué vernos? ¿qué le tenía que haber dicho? ¿me tenía que acercar? ¿invitarlo a pasar? ¿un hola y adiós con la mano en el aire? ¿una sonrisa? Pero si él llegó ¿no tenía que haber saludado? ¿bajado del auto? ¿bajar el vidrio de la ventana y decir algo? Yo hubiese querido estar allá contigo, o que entraras conmigo, en cualquier lugar, pero juntos... Yo entré a casa y cerré la puerta, él pisó el acelerador y se fue.
Se me doblaron las piernas y caí al sofá, se derramó el café negro de mis ojos, se asomó una mirada de esperanza por la ventana que espera un regreso... y a esta hora ya dudo, ya sueño, ya oasis, ya alucino, ya lo veo tan cerca y en realidad está tan lejos, en realidad no estuvo. En realidad está a dos meses del último beso, del último abrazo, del último te adoro acariciando sus labios, y a mí, me parece muy, muy lejos.
Hay angustias soñadas más reales que la vida nos trae, hay sensaciones sentidas sólo con imaginarlas, que son más nuestras que la vida misma, más nuestras que lo nuestro... hay tantas cosas que sin existir existen demoradamente de lo que no fue ni puede ser.
